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1977 Y 2009, Años Cercanos.


Por Dagoberto Gutiérrez.
Redacción Rumbo Revolucionario.

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En 1972, cuando el PCN perdió las votaciones, a manos de la UNO, no entregó el gobierno, se impuso como presidente al candidato perdedor Arturo Armando Molina y se acumuló malestar, protesta, reclamo y preguntas.

Cinco años después, la Unión Nacional Opositora (PDC, MNR y UDN), llevó de candidato presidencial al Coronel Ernesto Claramount y se vuelve a derrotar en las urnas al PCN que no pierde, de nuevo, el gobierno e impone al General Carlos Humberto Romero.

En estos corredores es donde se está escribiendo la Historia de la guerra popular de 20 años por que ésta, la historia, es un proceso inagotable en donde un efecto es, al mismo tiempo, causa de otro fenómeno.

Creemos entender que la historia nunca se repite aunque sus episodios se parezcan y esto ocurre con la coyuntura electoral del 2009 y los años de fuego de 1977, veamos los inesperados abrazos que se dan: en 1977 entraba en crisis la dictadura militar de derecha instaurada en 1932 y la confrontación principal era entre el pueblo y la dictadura, actualmente entra en crisis, luego de 20 años, el control total neoliberal de la economía y del gobierno.

Como vemos es el factor crisis un puente que vincula ambos momentos y que significa un debilitamiento del control de los dueños del país, sobre la subjetividad del pueblo.

En 1977 crecía una insurgencia de las clases medias y estas, encabezaban la respuesta política, ideológica y militar que se tejía en las entrañas de la sociedad, actualmente las clases medias son sectores empobrecidos y con reducido poder intelectual, de modo que resulta ser el factor pueblo, multicolor y de variadas energías el que se enfrenta a una clase dominante llena de dinero y a una clase Gobernante llena de angustias.

En 1977, la UNO, como alianza política y coalición electoral condujo la lucha del pueblo con solvencia política, intelectual y social, actualmente los partidos políticos no influyen, no conducen y no pesan en el imaginario de manera importante. Más bien se trata de una ola que comunica a los seres humanos con una realidad quemante, ofensiva y odiada, de donde nace una oposición social.

En 1977 la guerra ideológica de las derechas no tenía el desatado follaje que actualmente tienen, hoy la punta de lanza afilada de las derechas es la difusión, hora tras hora y segundo, a segundo de su ideología para lograr que un pobre piense como rico, que un ser humano sin una vida digna, piense que está bien y que el mejor de los sueños es el sueño americano.

En 1977 se nombra Arzobispo de San Salvador a Monseñor Romero que conmovería, con su fe ilimitada, a la misma iglesia Católica, pero todas las iglesias eran sacudidas, en sus corredores internos, por el huracán de la lucha popular, actualmente las iglesias históricas muestran, y esto es importante, las mismas grietas que cuartean al pueblo y los vasos comunicantes van de este pueblo hacia estas iglesias que nuevamente palpitan contaminadas.

En 1977 el candidato de la UNO no tenia filiación partidaria, pero si cabeza política y aunque los partidos tenían influencia, el coronel Claramount se ganó la confianza popular para desafiar a la oligarquía cafetalera, actualmente Mauricio Funes, sin filiación partidaria pero con cabeza política, también captura confianza y esperanzas de la gente; pero sin que esto signifique, en todos los casos, adhesión al FMLN o confrontación ideológica aguda, todo está, aparentemente, domiciliado en la cancha política.

En 1977 la Fuerza Armada era la clase gobernante que funcionaba como una especie de partido político armado siendo, en consecuencia, la primera línea de fuego que el pueblo enfrentaba, actualmente la FAES no es la clase gobernante ni la primera línea aunque sigue siendo la reserva estratégica del poder cuando se siente, real o imaginariamente, amenazado.

En 1977 la oligarquía cafetalera no había entregado el país a Washington y mantenía su control sobre su Ciudadela, hoy la clase dominante financiera ha entregado toda la patria a los Estados Unidos y durante 20 años han construido una sociedad Estadounidense con ciudadanos y ciudadanas saltando muros y existiendo como seres desechables.

Una derrota electoral de Arena sería un pálpito de ésta inagotable cuerda histórica que significará, derrota ideológica para el imperio y para las nuevas oligarquías locales y derrota política para el partido de gobierno.

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Categorías:Nacionales, Opinion
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