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La Iglesia Popular.


La Iglesia Popular y las Nuevas Comunidades Eclesiales de Base.

Por Mario Antonio Luna Rivas.
Observador Juvenil/ABP El Salvador.

Ante este tema tenemos que definir el significado de Ecclesia: “Asamblea Convocada” o “Asamblea Reunida”, de esto nace la pregunta siguiente, ¿Es reunida o convocada, para qué?. Ante esta pregunta respondemos que es reunida para celebrar la fe, la vida, el amor a Dios y el amor al prójimo.

Entonces la iglesia, es el pueblo de Dios, Dios camina con su pueblo, vive y siente lo que su pueblo siente. Es decir que la iglesia es la expresión del Dios amor, y del Dios liberador.

Todo cristiano debe intentar saber que es lo que cree, por que cree y que relación tiene su credo con su vida. La escritura nos invita a “Saber dar razón de nuestra esperanza” (1 Pedro. 3,15), es decir, a poder explicar el por que de nuestra fe. Entonces la iglesia no debe ser ajena a reflexión to

tal de vida de la persona humana, ya que este es un ser complejo y total de un todo, y ese “todo” es parte de Dios.

Entonces podemos decir que la iglesia es de Dios y Dios transforma y renueva a la iglesia. Pero la iglesia tiene su propia identidad, y es hacer un mundo lleno de justicia, paz y libertad.

Por otra parte, la historia de la iglesia en El Salvador se desarrolla en el marco socio-histórico de conflictos, de opresión y violación a los derechos humanos y a la discriminación de la dignidad humana. Sin embargo, la iglesia en este contexto histórico jugo un papel protagónico en la defensa y promoción de la dignidad humana, con la II Conferencia Episcopal Latino americana y del Caribe, realizada en Medellín, Colombia, en el año 1968, nacen las comunidades eclesiales de base, la iglesia “POPULAR” se esfue

rza por tener una visión integral de la persona humana, la solidaridad con la responsabilidad del cambio en América latina, se alientan esfuerzos por acelerar acciones y hondar en ello desde el evangelio, purificación en el espíritu evangélico, vivir la pobreza evangélica, así como inspirar alentar y urgir un nuevo orden de justicia que ponga como sujeto a las mismas comunidades. Este es el momento de “Saber leer los signos de nuestro tiempo”, utilizando el método Ver-Juzgar-Actuar.

Por lo tanto, todo este proceso hace que la iglesia de soluciones ante la deshumanización y la injusticia social de América Latina. Todo esto hace que la iglesia reflexione el evangelio de Cristo desde las injusticias sociales, desde la pobreza, desde la discriminación y violación a los derechos humanos, desde la explotación a los trabajadores y desde la marginación a las mujeres.

Las comunidades Eclesiales de Base, fueron las que protagonizaron la lucha por la evangelización, las estructuras políticas-ideológicas y sociales, y de buscar hacer el Reino de Dios presente entre los hombres. Nace la iglesia que desde el bautismo es sacerdotal, real y profética, y es así como la iglesia popular predica a un Dios que camina con su pueblo, que escucha el clamor de un pueblo que vive en la oscuridad de la injusticia y la marginación de los pobres.
La nueva Iglesia Popular que hoy nace en El Salvador anuncia a Cristo, un Cristo qu

e es liberador y transformador de la humanidad, pero también que denuncia la opresión, la injusticia, el pecado estructural social, que destruye al ser humano. Pero sobre todo esta iglesia, denuncia el poder monopolizado de los gobernantes y tiranos que se lucran y explotan al pueblo.

Todo esto trae consigo nuevos mártires a la iglesia, nuevos testigos de la fe, nuevas victimas de persecuciones y torturas, en un nuevo siglo, el siglo del liberalismo, y por clamar como el pueblo de Israel, “LIBERTAD.”.

Este momento histórico de la iglesia, se ha olvidado, y las comunidades eclesiales de base, se han olvidado del principal principio de la nueva evangelización. “Hombres nuevos, para continente nuevo”, “Hombres justos, para un país Justo”…

La nueva Iglesia Popular y las Nuevas Eclesiales d

e Base, resurgen este sentir del clamor del pueblo oprimido en el siglo XXI. Hace falta la renovación bautismal que haga de la iglesia una iglesia profética que anuncie como Cristo, tiempos de esperanz

a y de vida, para un pueblo que sufre con los horrores del capitalismo, la globalización la privatización de bienes públicos y con la injusticia social.

Se ha perdido, el sentido de proteger al más débil, al mas pobre, y se ha perdido la solidaridad y el amor al prójimo. Pero hay una iglesia nueva que nace del cristianismo comunista y de piedad popular.

Por tanto necesitamos que las comunidades eclesiales de base, sean verdaderas anunciadoras de la justicia y del amor que, Cristo dejó a su iglesia. En este país con falsas esperanzas y profetas, necesitamos transfigurarnos con la verdadera esperanza para que el Salvador del mundo, libere al pueblo Salvadoreño.

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Categorías:Opinion
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