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VUDU.


VUDU
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Por José Mario Olmedo Baratta


Rossana, la bonita cantante de un grupo de Salsa, tenía días de andar inquieta sintiéndose cansada y sin energías. parecía que todo le salía mal, su compañero, Juan, había cambiado su actitud hacia ella, ya no era el gentilhombre del cual se enamoró, parecía que de repente se había enfriado y ya no la buscaba con las locas calenturas del pasado. La última vez después de hacer el amor con lujuria extrema le dijo sin querer, –Marisela–, el nombre “de la pendeja que tenía antes”.
–¡Juan, soy Rossana!– Le reclamó aireadamente, y desde ese día no habían vuelto a tocarse intimamente.

Sentada en el bar, esperando dar inicio a una función, mira a su amiga del colegio Fabiola, la rubia interesante llena de vida y conectada con medio mundo.–¡Fabiola!–Le dijo haciéndole señas con sus brazos, la rubia la reconoció y le regalo una espectacular sonrisa–¡Niña què te has hecho, días de no verte! Estás preciosa, ¿Ya vas a cantar? A todo el mundo le digo que fuiste mi compañera en el colegio, “DENVER hasta la muerte”, ja, ja, ja Te acordás que locas que éramos.

–Callate, esos tiempos fueron lo máximo, ahora todo me sale mal.

–¿Qué te pasa? ¿Andás “depre”?

–Tanto como “depre”, no se, pero no me siento bien, me han pasado una serie de cosas negativas sin parar, vieras que “yuca”, y para colmo el Juan se porta pura “mierda” conmigo, y hasta me confunde el nombre con el de la “putiya” que andaba, la Marisela, ¿Te acordás? Iba dos años abajo de nosotras, una culo parado que venía de Chalate o de Cabañas, que se las llevaba de exótica tigresa.

–¡Cuidado con esa maje! Le gustaba la brujería siempre andaba fotos de bichos pegados en su cartapacio y dicen las lenguas que de repente les cortaba los ojos y babosadas por el estilo. ¿No te habrá hecho mal esa pendeja?

–No creo en esas cosas, pero…de plano, vieras que rachita.

La Fabiola se quedó pensativa, se acordó de la terrible experiencia de su tía Consuelo,y de como lloraba cuando la contaba, será posible que todavía en este mundo cibernético hayan continuado esas prácticas del mal tan primitivas. –¿ A saber?–Pensó, pero la asaltaba a cada rato el recuerdo de su tía. A la Rossana le salieron unas lágrimas.

–Calmate Rossanita, todo tiene solución, ¿Desde cuando te sentís así?

–Desde un día después de que la pendeja esa le habló a Juan amenazándolo de que si no volvía con ella se las iba a pagar.Que ella estaba bien conectada y tenía los recursos para amolarle la vida tanto a él como a mi.Vieras que feo el sueño que tuve como dos días después, Juan quería hacerme daño y yo no podía gritar pidiendo ayuda, me desperté empapada de sudor y temblando como de frío, ¡Horrible!

El Bar-tender se volteo preocupado.–¿Le ayudo en algo niña Rossanita?

–No gracias Porfirio, todo está bien.

–Bien no estás-dijo la Fabiola–Te ves ojerosa y tensa.

–Cierto-dijo Porfirio– tiene “diyas” de andar toda alicaída y tristona..

–Bueno el deber me llama, voy a cantar.

–Comenzá con la de la Gloria Estefan.

–OK, llamame por fa.

Claro que te voy a llamar, pensó Fabiola y la tía Consuelo continuaba apareciéndosele.

**********

La Marisela después de hablarle a Juan se montó en su Geo y se dirigió a su pueblo, Ilobasco, lugar de artesanías de barro que se exportaban por el mundo, pero también lugar en que el Paganismo ancestral aún se cultivaba. Llegó a la Iglesia antes del parque Central, se parqueo enfrente y se dirigió a una callecita lateral que terminaba en un enorme graderío que la condujo a una casita blanca, algo maltrecha, con una puerta metálica negra en la que tuvo que plantar sus manos varias veces para anunciar su presencia.

Luego de un momento apareció una viejecita casi cadáver con la cara arrugada a la máxima expresión, y vestida con una especie de túnica blanca que estaba manchada de la última comida que ,quizá, había preparado.

–Buenas ¿ Que “deseya”?

–Hola soy Marisela, la hija de Don Macario,quisiera hablar con Don Cheyo.

–Pase usted y siéntese en la salita, ya la va atender.

–Gracias.

Inquieta por tan fea presencia, la Marisela se sentó en una silla de plástico ubicada en una especie de antesala de oficina y le llamó la atención un pequeño rotulito pintado en la pared.

Si no logro recuperar un amor para ti
o lograr que tu venganza llegue
no existe otro brujo que pueda lograrlo…

Vaya, pensó, “Vine al lugar adecuado, tenía razón mi amiga, este viejo es experto”.
Cuando la viejita casi cadáver fue a despertar a Don Cheyo, lo encontró despierto en su hamaca frotándose las manos de contento y diciéndole.

–Ya se mamita, ya vino un trabajito, lo estaba esperando, pasala a a la oficina ya llego por ahí.

Don Cheyo era un hombre que frisaba los cincuenta, descendiente de los pocos esclavos negros que vinieron a trabajar a El Salvador en las minas de plata de San Vicente, mezclado con Nonualcos y Lencas tenía una extraña apariencia, era murucho, con la boca enorme pero con la nariz aguzada como los Nonualcos, no sacó lo alto de la raza negra, lejos de eso era chiquito y panzón, con unos ojos pequeños pero penetrantes, vivía con su mamá y nunca se había casado.

–Hola mi hijita , ¿Como está? ¿Que dice el varón de Don Macario? Me imagino que siempre fabricando sus “muñequitos” de barro, yo siempre le hago la broma de que somos colegas, Ja ja ja, pero sólo por los muñecos, ja ja ja. ¿En qué te puedo servir?

–Pues fíjese que la Griselda Urrutia me dijo que viniera, que usted me puede ayudar…Y la Marisela le contó su lucha por recuperar a su frustrado amor.
–Bueno eso está bien fácil hija, pero necesito lo siguiente: fotos del amigo, sus verdaderos nombres y apellidos,su lugar exacto de residencia y su fecha de nacimiento.

–Si, si –dijo algo sofocada– ya la Griselda me había dicho aquí le traigo todo–entregándole un sobre de papel manila manchado en lo que fue el rótulo de su destinatario original.

–Púchica, ustedes los jóvenes no pierden el tiempo. Lo que dice el rotulito que leíste es cierto pero para que se te den las cosas debés de pagar el costo del trabajito, por ser hija de Don Macario sólo te voy a cobrar trescientos dólares, a tu amiguita le cobré quinientos, pero me imagino que ya te contó el éxito que tuvimos, ja ja ja.

–Si, ya me contó, le agradezco la rebaja, tome aquí está el “pisto” dele pués.

–Calmadita, calmadita, ¿Estás segura de querer hacerlo? Porque estas cosas a veces llevan cola y se pueden revertir.

–No, no, don Cheyo, estoy segura dele por favor, ese hombre es mío.

–Esto va a ser una guerra con la otra mujer le vamos a implorar al poderoso Ogún, dios de la guerra, él es uno de los siete dioses de mis tatarabuelos africanos.
Diciendo esto Don Cheyo lanzó un polvito amarillento que estalló, inundando la habitación con un humo rojizo.

— ¡Ogún!, del lejano Dahomey, dame la fuerza para conquistar esta batalla.
Siguió un silencio sepulcral y de repente en la mesa que servía de escritorio apareció sobre un corazón pintado en cartulina, una pequeña figurita de cera simulando una mujer.

–¡Puta!–Gritó la Marisela–¿ Y eso que es?

–Nuestra lanza para la guerra, ¿Como se llama la rival?

–Rossana Gómez Sobalvarro.

–Sólo el nombre necesito–Diciéndo esto don Cheyo lo escribió en la cartulina con forma de corazón y la habitación se llenó de un aroma como perfume de mujer.

**********

El teléfono sonaba en el pequeño apartamento de Rossana, ella se estaba terminando de vestir y corrió a contestar llevando en su mano el frasco de “Poême” el último perfume que le había regalado Juan para su cumpleaños.

–¡Hola!

–Hola soy Fabiola ¿ Qué dice mi Gloria Estefan?

–¡Fabi! Qué gusto oirte vieras como he pensado en tí desde aquel día en el bar.

–Igual yo niña, necesito hablar con vos, vamos a tomarnos un cafecito, allí por la UCA hay un montón de lugarcitos baratos, juntémonos en el POPS de la colonia.

–OK, te parece a las once.

–Bien , me parece, salú

–Salú pues.

Contenta la Rossanita destapó su fino perfume,al abrirlo sintío un “tufo” espantoso que le provocó nauseas de inmediato, corrió al baño y vomitó, no podía contener las arcadas y siguió vomitando largo rato–Puta que perfume más bajero ni un mes y se “chuqueó”, a saber cuanto le costó a Juan, semejante avaro, ya no lo quiero…

–¿Les tomo su orden señoritas?–. Les preguntó la mesera de la cafetería .

–A mi deme un cafe americano– Dijo Rossana.

–A mi un capuccino, por favor.

–Lo quieren nacional o extranjero el extracto de café.

–Nacional por supuesto-Dijo la Fabiola–y de Apaneca si es posible.

–OK.

Las dos amigas se disponían a iniciar un diálogo que cambiaría sus vidas. Rossana se miraba bien cansada y abatida, todavía tenía la sensación del vómito en su boca. Fue Fabiola quien inició la plática.

–¿Verdad que no estás bien Rossanita?

–Acabo de vomitar antes de venir, el perfume que me regalo el Juan se arruinó y el apestín que despedía me dio unas nauseas horribles.

–¡Se te arruinó un perfume! Que raro, mirá te quiero decir decir que esas cosas son de maldad, en mi familia vivimos una fea experiencia y gracias a Dios salimos de esa.

–Vieras que mal me siento, sigo teniendo sueños raros y lo peor, ya no quiero a Juan.

–Pero si ese el amor de tu vida.

–Era, Fabiola, no se, pero todo se enfrió, menos mal que no vivimos juntos, asi sencillamente le dejo de hablar.

Una tétrica caracajada las sobresaltó. Una viejita con cara arrugada se estaba riendo en la calle, enfrente de la ventana en dirección a ellas y señalaba con un dedo que parecía garra a la Rossanita. El “tufo” que sintió con el perfume, reapareció y ella comenzó a vomitar encima de la mesa, cuando la Fabiola iba a salir a reclamarle a la vieja, ya no había nadie,había desaparecido como por arte de magia, y al regresar se encontró conque la mesera detenía a su amiga que se había desmayado.

–¿Qué fue eso señorita? Esa risa era del diablo–decía la mesera todavía sosteniendo a la Rossana.–Que horrorosa esa mujer. Ustedes están “pactadas” cipotas, mejor se van yendo de aquí. Aquí somos creyentes y esas babosadas nos asustan. vayanse, vayanse, no deben nada, por favor vayanse. ********** El padre Oliverio acababa de terminar su hora de confesiones. Siempre se sentía un tanto deprimido al finalizar. Oir cada día las debilidades de los humanos cansa y sensibiliza.

Sin querer, regresaba a sus clases de Teología, y continuamente recordaba a Zoroastro: La guerra continua entre Ormuz y Ariman, por consiguiente entre el Bien y el Mal, entre la Luz y las Tinieblas.– Señor, ¿Por qué me has escogido para pelear esta batalla?.A veces me asaltan dudas de que si hago lo correcto, me siento como discípulo de Manés de tanto luchar enmedio de esta dualidad. Señor fortaléceme en tu Fe, dame fuerzas Señor que de nuevo siento la presencia de Luzbel, ayúdame y protégeme.

El teléfono de la sacristía lo saco de sus cavilaciones, se quitó la Estola que ocupaba para confesar y le llamó la atención el mal olor que despedía.

–Parroquia de Nuestra Señora, aló.

–Buenas, ¿Se encuentra el padre Oliverio?

–El habla.

–Padre le habla Consuelo Coronado, ¿Se acuerda de mí?

–Consuelo, he, he, si, claro que sí ¿Cómo está usted Señora?

–Bien padre gracias a Dios y a Usted. Pero me temo que voy a molestarlo de nuevo…
El mal olor de la Estola creció en intensidad, un pequeño mareo se apoderó del padre Oliverio–El maligno otra vez–pensó y siguió escuchando a doña Consuelo.

–Fíjese que mi sobrina Fabiola tiene una amiga que…
Después de escuchar y evaluar la historia el padre acordó con la señora verse dentro de dos días en la casa de Rossana.

–Bueno padre le agradezco en el alma nos vemos el viernes entonces.

–Correcto el viernes 29, a las diez de la mañana. Que Dios la bendiga.

–A usted padre, a usted.

Colgó y buscó la bonita agenda que le había regalado el Arzobispo para anotar la cita, buscó la fecha y cuando iba a apuntar la reunión, lee pensativo la fecha:

” Septiembre 29, viernes. San Miguel Arcángel”

–Vaya día, vaya señal, el santo Arcángel vencedor de los demonios.– Un aroma de incienso agradable derrotó el mal olor de la Estola, el padre se persignó.. ********** Rossana estaba tan débil que apenas pudo levantarse para abrir la puerta. La noche anterior tuvo que interrumpir su actuación debido al vómito que se había vuelto permanente en ella–Menos mal que era jueves, no estaba tan lleno–pensó. Mareada y un tanto errática en el andar recibió a la Fabiola que llegó con dos personas que no conocía, la tía Consuelo y el padre Oliverio.

–Pasen por favor están en su casa El padre Oliverio recibió de lleno un olor como el que sintió el otro día, no pudo evitar el hacer una mueca de asco y ponerse enervado totalmente–Dame fortaleza Señor–La tía Consuelo recordó con espanto un día similar, Rossana al ver el cuello blanco del padre sintió por primera vez en muchos días paz y tranquilidad. Fue Fabiola quien habló.

–Rossanita ella es mi tía y el padre Oliverio de quienes ya te hablé, venimos todos a ayudarte, dejalos a ellos trabajar.

–Claro, claro por favor padrecito ayúdeme.

–El Señor está con los buenos hijita no te preocupés.–Le dijo haciendo la señal de la Cruz sobre ella..

La tía Consuelo sacó un crucifijo de plata y el padre le dió a Rossana una medalla del Salvador del Mundo, pidiéndole que rezara con él el Padre Nuestro. Al terminar la oración el padre comenzó a recorrer la habitación rezando en Latín, la tía Consuelo invocaba a la Santísima Trinidad y al Arcángel San Miguel, Fabiola pelaba sus preciosos ojos y se persignaba continuamente, después de un rato Rossana sintió el aroma de su perfume poême, una agradable brisa entró por la ventana de la terracita, el padre se dirigió allí y le pidió a Fabiola que escarbara en la maceta de begonias que estaba a su derecha.

La Fabi un tanto asustada buscó con que hacerlo cuando la Rossana le alcanzó una palita con la que arreglaba sus pequeñas plantaciones. El padre Oliverio regó la maceta con abundante agua bendita, las begonias empezaron a volar por la acción de la Fabiola, de repente sintió algo duro y retrocedió, el padre metió la mano y sacó un pequeño bulto envuelto en lo que parecía un corazón de cartulina, lo destapó y era una muñeca con siete alfileres en el área del estómago, el padre rezó: –Señor apiádate de mi, siervo tuyo…acógeme cuando me encuentres…Por Jesucristo, nuestro señor.Amén. Hijita, tu tienes que quemar esto, el mal nunca prevalecerá. Acércate al Señor el te protegerá siempre, mañana se servirá de tí para ayudar alguien más, hoy te envió a su sierva Fabiola, los caminos de El son infinitos.

A Rossana la invadió un sosiego extraordinario se le salieron las lágimas, pero esta vez de agradecimiento y de felicidad tomó el alcohol que le dio el padre y quemo la muñeca maligna, una llamarada rojiza salió por la terraza.El teléfono comenzó a sonar, corrio a contestar.

–Hola.

–Amorcito, soy Juan, perdoname… ********** Don Cheyo se cayó de su hamaca–¡Cura de mierda, me ganó de nuevo.! La Marisela esperaba los resultados de los exámes generales que le habían mandado a hacer la empresa que la había contratado.

–Señorita Marisela Ramos–vociferó una enfermera.

–Aquí estoy señorita.

–Pase por favor, el Tecnológo la va a atender
La Marisela, la del “culo parado” se pavoneo ante la mirada de otros jóvenes que esperaban sus exámenes y entró al pequeño cubículo.

–Srita. Ramos, lamento comunicarle que su prueba de VIH ha resultado zeropositiva y..

–¡Nooo, no puede ser hay un error, nooo!

–Mire no es el fin del mundo llame a este número 22 21 07 90 allí le van ayudar es la CONASIDA.

–¡No, no, eso se puede revertir!–Maldita puta, pensó en la Rossana, viejo farsante pensó en don Cheyo, no puede ser si yo sólo quería amor…

FIN.

Por José Mario Olmedo Baratta.


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