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El 5 de Julio no es una buena fecha


CRONICAS DE GUERRA

Por Nora Mendez.

Observador Juvenil/Kaos en la Red.

Hace unos años me encontraba este mismo día, recién llegada de Panamá donde me tocó quedarme un día más en un hotel cinco estrellas, como cortesía de la aerolínea que me dejó en ese país cuando volaba de Medellín a San Salvador. Venía del Festival de Poesía en dicha ciudad, acaba de conocer a Fernando Rendón, su hijo, su nuera, su ex esposa y a una decena de poetas que me siguen pareciendo entrañables. Medellín en muchos aspectos me cambió la vida.

En cuanto llegué me encontré con la noticia de los asesinatos de dos policías a manos, supuestamente, de un tal Belloso y otro militante de las Brigadas Limón simpatizantes del FMLN. De inmediato recordé la renuncia de hacía unos meses del titular de la policía que mejores comentarios me merece hasta la fecha y viendo los discursos de la novela mediática, el tipo de disparos asestados en la cabeza y las versiones encontradas, me hicieron pensar que era un nuevo tipo de farsa que nos traería repercusiones todavía más nefastas que las muertes de aquel día en que dos policías inocentes murieron y mucha gente inocente quedó consternada. Los juegos del poder comienzan a jugar con nuestras mentes, pensé.

Otro 5 de julio lamentable fue el de la muerte de los papás de Mariposa, la icónica radista de las radios guerrilleras de la pasada guerra. Un asesinato con lujo de barbarie, cometido en contra de dos señores mayores que criaron hijos rebeldes e inteligentes. El luto con que sus muertes cubrió a Suchitoto, es todavía indignación de quienes les conocieron y supieron de su calidad humana. Un asesinato que como la mayor parte en el país, continúa impune y persiste en la memoria del pueblo organizado.

Este 5 de julio, más luto ha teñido el suelo centroamericano al conocerse de las dos muertes provocadas con armas de fuego por francotiradores apostados en el suelo, contra un joven y otra persona de quien aún se desconoce la identidad. Un joven de 16 años fue muerto este dia, por ir a recibir a un Presidente depuesto con un golpe militar que en un ataque de optimismo sobrevoló su tierra.

Zelaya esperaba -probablemente/ingenuamente/idealistamente/necesariamente- que el Ejército cediera ante la presión multitudinaria y el pueblo fuese el garante de su aterrizaje forzozo en el país en donde resiste un gobierno de facto, condenado verbal y juridícamente por la comunidad internacional y en cuyo país se encuentra una base militar estadounidense que a la fecha nadie conoce qué papel juega en el golpe. A la fecha, el golpe militar lleva en su haber 7 muertos, más de 500 detenidos e incontables heridos. No sabemos todavía cuántos despedidos hay ni cuántas personas con miedo. Tampoco sabemos los efectos que sobre los hondureños tendrá este hecho y la falta de garantías a sus derechos humanos, por lo menos aquellos que se supone se respetan y cumplen.

Un joven salvadoreño me escribe desde Honduras y me cuenta que la situación es peor que difícil, aún cuando el pueblo resiste. Otra persona de nacionalidad hondureña escribe un poema en donde dice estar dispuesto a la muerte. Yo veo hacia atrás, leo los datos de los últimos días y pienso en el Norte. La misma táctica de siempre: empujar al pueblo a hacerles el juego. Motivar la vorágine, promover la sangre, acorrarlar al pueblo en sus deseos, para luego sembrarles la huella del terror inolvidable.

Los pueblos humanos y sencillos reaccionan siempre ante el llamado de sus líderes políticos, como ellos nunca lo hacen en correspondencia. Los pueblos exponen sus vidas, sus sueños, en el baile de poderes que organizan igual fiestas que masacres. Eso está haciendo el gobierno golpista y sus financiadores. Llevar al pueblo a dar la razón a sus intereses, justificar la violencia, promover elecciones cuanto antes, acabar con la amenaza del Alba reflejada en Zelaya y sanear la región centroamericana de la fiebre bolivariana de Chávez, de la potencia de izquierda latinoamericana.

Para ello la derecha no tiene ningún pudor en cambiar su discurso, pasar de fariseos rasgándose las vestiduras en nombre de las libertades democráticas a promotores de golpistas, tiranos empresariales. La derecha se siente la seudo guerrilla latinoamericana, que es más cercana a los senderos luminosos que a los tupamaros, seudo guerrilla dueña de ideales monstruosos en pos de su sueño de poder hasta ahora mancillado por una izquierda en ascenso. Chávez por su parte, promueve la defensa de su modelo, con una estrategia limitada por las circunstancias y que promueve la restitución del Zelaya por la vía de la defensa popular que tarde o temprano terminará costando más muertes.

Los pueblos no deberían morir por estas razones o por obtener pan, casa, trabajo, dignidad. Deberían los contendientes partidarios agarrarse entre ellos mismos a balazos: Zelaya vrs Micheletti, Chávez vrs Obama y la CIA vrs el ALBA. No la gente, nunca la gente. La gente debería organizarse y luchar porque estos políticos se pongan de acuerdo o de plano se agarren a balazos y resuelvan con su propio pellejo sus intereses, sólo así cambiaría la cosa, no creen? Lo pensarían dos veces o planearían asuntos más inteligentes, pero podríamos parar su estrategia del corral y que luego de encerrados nos digan: ” a ver, mátense entre ustedes mismos primero o pónganse para que nos los palmemos”.

Micheletti el golpista representa la vergonzosa derecha capitalista que no escatima recursos para reprimir, matar y gobernar sin concensos, ajustando siempre los discursos a su conveniencia. Una derecha que no teme el clamor ni la lucha popular porque siempre ha estado armada, empoderada y enriquecida, considerándonos siempre en sus manos o sus ratas de laboratorio humano. Una derecha herida por el signo de victorias de los latinoamericanos. Una derecha herida, sanguinaria y rencorosa, que no se ha olvidado de hacer su trabajo sucio ni escatimaría recursos por devolverse el poder total del pasado. Una derecha ciega, bruta, torpe y sordomuda, como diría la canción de la otrora pensante Shakira.

Zelaya, un cowboy hondureño que usa un sombrero que recuerda a la serie ochentera, Dallas; es quien representa a la nueva izquierda latinoamericana liderada por Chávez y el petróleo venezolano que la financia. Una izquierda enredada en la mentira democrática, discursiva inoperante, pobre en sus referencias particulares, dividida por la otra izquierda empresaria y corrupta que negocia más con el norte. Una izquierda cuyo discurso popular no puede apegarse nunca más al guión de la guerrilla y tiene a Zelaya dando vueltas en un avioncito, cuando si en verdad quisisera entrar lo haría ingresando clandestino a Honduras para dar un contragolpe al gobierno inconstitucional, con su propio ejército, pues Micheletti es un gorila con el que nunca podrá negociar y él mismo se ha encargado de dejárselo claro una y otra vez.

Entre estos dos malos ejemplos está el pueblo, noble, confundido, harto de no realizarse, necesitado de sueños que lo motiven a hacer y ser. El pueblo hondureño ha dado durante más de 15 días continuos una muestra formidable de organización, inspiración, lucha y deseo de superarse como nación y raza. Una ejemplo que nos debe servir para lo que en adelante viene, ¿Qué pasaría si así nos organizácemos para combatir el flagelo de la delincuencia, que sólo en El Salvador cobra alrededor de 10 vidas diarias? La organización es la respuesta, pero la organización del pueblo por el pueblo, para el pueblo.

Particularmente no veo una salida favorable para la democracia real hondureña, la que clama el pueblo en las calles. Zelaya ha demostrado no poder hacer ceder a los golpistas con su especie de llave moral y los golpistas se manejan hábilmente, cambiando posiciones que les convienen y siendo inmóviles en lo que en verdad concierne. Y todo patrocinado por el tío de ayer y hoy, el tío Sam.

Sólo espero que no hayan más muertos por una ficha que ya parece cantada: Zelaya no retornará y las elecciones se adelantarán, ganando la derecha hondureña. Así, el gran orden mundial, tendrá seguros a Guatemala – con Colom y su cola pateada-, Honduras – reduciendo a Zelaya y su movimiento de apoyo-, Nicaragua – donde los corruptos Ortega ya hicieron todo para perder las próximas elecciones-, Panamá -donde aceptar dinero lavado acabó con la izquierda- y El Salvador, donde intentarán llevar al híbrido Funes-FMLN bien cortitos, bien mediditos, para acrecentar sus diferencias en pos de acabarlos en cinco años o menos.

Yo les invito a todos a sentarnos un rato sobre una piedra -caliente por cierto- y a pensar que con la rapidez que nos quemamos debemos actuar como sociedad civil para fortalecernos con organizaciones y comenzar a planear cómo entramos nosotros en este baile de máscaras, donde por supuesto, nosotros vamos con la cara bien lavada.

Por cierto, hay una antecedente de la guerra en El Salvador: El General Eugenio Vides Casanova -ojos divinos- cuando fue Ministro de Defensa en el gobierno de Napoleón Duarte, retó públicamente al Comandante Joaquín Villalobos -gavetilla- a que se batieran en duelo a mano limpia en la playa El Espino para así acabar de una vez con la guerra y que no hubiera más muertos. Gavetilla no aceptó y quién sabe si de aceptarlo hubiera ido en verdad ojos divinos. No sabemos si fue parte de otro show mediático que estos dos caballeros protagonizaron, luego que al finalizar la guerra, Villalobos hiciera de lo más normal el crossover a la derecha, como si fuera un amigo de toda la vida y se le confiaran los retos más delicados de contrainsurgencia.

De todas formas, el hecho ilustra que salidas existen pero voluntades faltan. La ética mundial debería impedir que los pueblos mueran por conflictos de intereses políticos y económicos, ya suficientes muertes nos deja el hambre, la delincuencia como para sumarle a esto la estupidez de la guerra. Pero la ética mundial no existe y aún si se dice tampoco sirve para nada. Por eso mismo, es ahora cuando el pueblo debe darse cuenta que ni politicos, ni organismos internacionales, ni super potencias son quienes velarán por su dignidad y derechos frente a los gorilas que en todas partes hay y nacen, sólo el pueblo salva al pueblo dice la consigna y no es broma.

En Honduras el pueblo puede salvar al pueblo, iniciar una nueva línea de contrataque que cerque a los golpistas a retornar el poder constitucional vía las urnas. Un forista en internet propone abrir dos líneas de presión: unos pidiendo la restitución de Mel Zelaya, que le procure el respaldo para seguir trabajando desde afuera ya no por volver él sino por devolver a Honduras la legalidad perdida y otra línea, donde se pidan las elecciones libres en menos de dos meses y que todo el pueblo digno hondureño salga a votar por el candidato que garantice la erradicación gorilesca, de lo contrario las elecciones amañadas podrían dejar a otro Gorila como lo desea Washington. El voto y su defensa son vitales para el pueblo hondureño. Como el forista bien lo dice, hay que ver también a los candidatos que competirán, pero el pueblo hondureño sabrá elegir al menos peor o al mejor, ya veremos.

De lo que estamos seguros es que este pueblo valiente encontrará la forma de liberarse de los golpistas, continuar su lucha por mejores condiciones de vida y evitar más muertes a manos de los asesinos. Y los demás pueblos del mundo deberemos encontrar la manera de apoyarles para que lo consigan.


Puertas de Nora

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