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De la crisis financiera mundial a la crisis de ingobernabilidad en Centroamérica: La nueva Unidad Popular como respuesta


CRONICAS DE GUERRA

Por Nora Mendez.

Observador Juvenil/Kaos en la Red.

El golpe de Estado hondureño, protagonizado por el Ejército, la Asamblea Legislativa,La Corte Suprema de Justicia y la Policía no sólo ha violado los derechos constitucionales a Hondureños y reprimido sus marchas, provocando muertos y heridos, también se ha convertido en un circo de locuras hilarantes contra el Presidente golpeado, Mel Zelaya. Pero, serán locuras?

Primero lo capturan, secuestran y dejan tirado en Costa Rica con todo y pijamas.

Luego lo acusan de violentar la Constitución y giran una orden de captura inválida internacionalmente, porque son un gobierno ilegítimo, repudiado unánimemente.

Y ahora anuncian que podrían amnistiarlo para que vuelva.

De qué se tratan todos estos movimientos contradictorios y el anuncio de amnistía generado horas previas a la reunión de Zelaya con Clinton en Washington?

Se trata de una crisis de gobernabilidad promovida por intereses de derecha en toda la región centroamericana y más. Inició con las elecciones en Managua, prosiguió con los escándalos que involucraban al gobierno de izquierda en Panamá con el lavado de dinero, continuó con el video Rosemberg que puso en duda la constitucionalidad del Presidente Colom, continúa en El Salvador con los poderes del Estado que no logran consensos debido a la polarización ideológica inaudita que ha provocado la derecha, aún cuando antes reclama a la izquierda intransigencia que por supuesto nunca llegó a estos niveles.

Se está desgastando la imagen de la izquierda variopinta de la región centroamericana, para justificar – a mi juicio- una serie de acontecimientos desestabilizadores durante los próximos cinco años.

Siempre que existen problemas económicos provocados por las crisis capitalistas y pérdidas de posiciones de la derecha en el mundo, se recurre a la inseguridad como dóctrina del miedo que asegura que los pueblos “añoren” los tiempos pasados. Ahora nos desvían la atención de los problemas económicos-financieros reales para vendernos una crisis de gobernabilidad patrocinada por las más reconocidas marcas mundiales. Quieren, por ejemplo, que olvidemos que gracias al modelo neoliberalista impulsado en la región durante más de dos décadas, dentro de dos años o menos ya podremos para pagar la deuda externa y el problema querrán conectarlo a los recientes gobiernos y será justificante de otros golpes de Estado, probablemente. La técnicas que utilizará la derecha para recobrar el poder serán múltiples.

Los gobiernos de Centroamérica deben prepararse para esta ofensiva y agotar todos sus recursos en restablecer el orden jurídico-legal en sus países, evitar provocaciones para no caer en juegos como en los que han metido a Honduras y los pueblos centroamericanos debemos tomar ejemplo de la organización hondureña para perfeccionarla, orientarla y fortalecerla en nuestros países. Somos gobiernos y pueblos que no podemos quedarnos indefensos contra la intervención mejor planeada desde los años 80s, por los dueños del mundo hasta ahora. La clave está en la palabra Unidad: unidad del gobierno con el pueblo y del pueblo con el gobierno, de esa relación granítica pueden resultar soluciones inquebrantables por las armas, medios de comunicación y el dinero. También se requiere Unidad regional se hace necesaria y es el talón de Aquiles que de no resolverse, jugará en nuestra contra.

Ahora bien, en qué reside la Unidad Popular? Monseñor Romero definía la palabra pueblo como una comunidad de personas que luchan por un fin común (ético). Qué puede entonces imposibilitar la Unidad Popular, a mi juicio son varias situaciones: la crisis económica misma que nos tiene abatidos buscando para los frijoles, la desinformación via medios de comunicación, el desinterés de muchos sobre los temas de la comunidad y país, los vicios de la vida consumista que nos quitan tiempo para organizarnos y ser activistas sociales, el desencanto político al que nos hemos visto sometidos por años, entre otros.

Si los que hasta ahora hemos estado hablando, haciendo, promoviendo la Unidad Popular, el activismos social y político no nos sentamos a conversar, de uno en uno, de dos en dos, o de un montón en montón, esto no va a suceder. Hay, por cierto, gente del pueblo organizada con el FMLN y otros que no estamos organizados y hasta nos la jugamos de críticos, y otros que calladamente hacen sus valoraciones. La conversación de los dos primeros grupos se hace necesaria, para luego con esa fuerza convocar a los más reticentes. Quién dará el primer paso? los más visionarios y locos, seguramente.

Si no existe Unidad Popular nada puede lograrse, porque sólo con esta Unidad Popular puede aliarse un gobierno popular, así como otrora se han aliado los gobiernos impopulares con gremios empresariales fortísimos que además tienen todo el interés y capacidad de unirse por su misma naturaleza. Ese primer gran obstáculo es el que hay que mover, sin esperar un golpe de Estado como el de Honduras, hay que movernos por nuestros propios intereses. Me perdonarán si parezco cura dando clases o mamá, qué horror, pero la pose de decir no puede obviarse casi nunca al proponer un camino. Por favor, disculpen mis pocos y excelentes lectores, son formas, nada de ínfulas, además son ideas de un montón de otros que hace añales se dijeron, se pusieron en práctica y un día terminaron en la basura. Reciclemos, pues.

Otra característica que se me ocurre debe tener esta nueva Unidad Popular, es eso, ser nueva. Diferente, menos politizada, más ciudadana, menos verticalista, más razonada. De los errores del pasado hay que salvarla, de lo contrario estaremos igual que los que nos atacan. Fritos en el aceite del pasado.

Ahora bien, qué pasa con los gobiernos? Los gobiernos deben demostrar que son dignos de esa alianza con el poder popular, no hay vuelta de hoja, ni debería haber crédito ni confianzas en supuestos pedigrees, nada de eso. Debe ser un gobierno que hecho a hecho demuestre con quién y quiénes tiene sus alianzas fundamentales y no las circunstanciales y mediáticas. De lo contrario la Unidad Popular debe buscar caminos de defensa de la soberanía nacional diferentes, entendiendo la soberanía nacional como la defensa del territorio donde puede realizar sus proyectos de vida, y que debe ser así gracias a su incidencia en las políticas nacionales. Bien podríamos proponer un nuevo índice de desarrollo y este sería el de la incidencia políticas de los pueblos: cuántas políticas nacionales han salido del pueblo y regresado a él? En El Salvador estamos verdes.

Sólo este nuevo esquema de gobernabilidad popular, con incidencia popular, puede superar los fantasmas del pasado. Si el pueblo está seguro, consciente, claro de entendimiento de que esta o aquella ley, iniciativa de ley, institución está funcionando o modificándose para resolver sus problemas, desde sus propias propuestas, se acaba cualquier fantasma mediático de ingobernabilidad. Ya no se podría asustar a nadie con aquello de que la Corte Suprema de Justicia está acéfala, cuando uno se levanta todos estos días sin Corte y la vida sigue igual. Cuando la gobernabilidad sea cosa cotidiana del pueblo, será imposible asustarlo con inseguridades de otros que no sean las suyas propias. Aquí está el meollo del modelo político participativo que quiere implementarse: la información y la participación son la cura contra los golpistas y dictadores.

Pero esto de Unidad Popular requiere también un cambio de tabúes culturales y conductas que son también culturales. La Clase Media puede ser parte de esta Unidad Popular? Claro que puede y no por ello debe marchar con rostro tapado y hacer pintas de calle si no le apetece. Tampoco tienen por qué hacerlo el obrero o el campesino. Debe existir una nueva cultura de la organización para la vida. Antaño aprendimos a organizarnos para la muerte: los jóvenes íbamos a la muerte, a la guerra, ambas beneficiaron a los vendedores de armas y a los medios amarillistas. Ahora la organización debe ser para la vida, para cambiar la vida, mejorar la vida y someternos a los cambios que requiere esa mejora de la vida donde los recursos son limitados y deben ser aprovechados por todos. La Unidad Popular puede devolver la dignidad a todos los sectores sociales que se encuentren fustigados por el actual sistema y puede hacerlo con la participación masiva de todos y el respeto por la cultura de todos, en aras de iniciar una nueva cultura como paso fundamental para lograr niveles de vida mejores. Las formas en que la Unidad Popular se presente y erija son fundamentales para su desarrollo inclusivo y fuerza, debemos reconsiderar si los ritos del pasado concuerdan con los objetivos del presente, y cambiar.

Los artistas qué pitos podemos tocar en esa nueva Unidad Popular? Muchos. Los artistas podemos optar por diversas formas de incorporarnos a esta reconciliación de las fuerzas oprimidas salvadoreñas, siendo en muchos casos de esas mismas fuerzas y por tanto la empatía. Podemos convertirnos en cantores de esa lucha, en cronistas. O podemos retratar la vida que crece bajo esa nueva forma. Podemos ayudar a organizar los sueños, clasificarlos para que se comprendan, ocultarlos para que se hagan realidad. Podemos hacer girar por un momento nuestra obra en la obra de todas estas personas que a lo largo de años y años han querido que El Salvador, Centroamérica, Latinoamérica sea dueña de su propio destino. Podemos quedarnos callados observando, para contar algún día lo que nadie vio. La idea es que cada uno, cada quien, participe a su manera, sin sentirse excedido, demandado, raro, incongruente.

Esto es más o menos fácil ponerlo en papel electrónico pero difícil conseguirlo en la práctica. Lo bueno es que en Centroamérica no partimos de cero. Así como existe una tradición de lucha permanente, existe una escuela política propia de nuestros pueblos. Todos somos autodidactas, todos tenemos ideas, todos opinamos sobre esto o aquello y eso es valiosísimo en estos momentos. Por eso digo, simple y llanamente para acabar, manos a la obra.

KAOS EL SALVADOR

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