Morir de pie


Por Omar Cruz.

Observador Juvenil/Kaos en la Red.

El 8 de Octubre de 1.967 un hombre vio a otro hombre entrar en aquel cuarto en la montaña donde se encontraba prisionero. Sacó todas sus fuerzas y se puso de pie. Miró fijamente al que había entrado, un soldado tembloroso y asustado, quizá pensó en sus hijos, seguramente, pero de su garganta su voz pronunció con gravedad solemne las siguientes palabras:

Ah… ¿venís a matarme, chango? Claro, te mandaron a vos…Después decile a tu coronel que Che se escribe sin acento ortográfico, que lo que puso en este pizarrón está mal…Espérate un poco. Me duele la herida de la pierna, pero quiero estar de pie. ¡Ahora vas a ver cómo muere un macho! ¡Tira carajo!..(Disparos)… ¡Dos ráfagas y sin miedo!”

Ernesto Che Guevara cayó asesinado.


Su ejecutor: Mario Terán Ortuño, diría lo siguiente:

-La orden fue cumplida mi coronel. A ver, déjeme entrar…Pero… ¿le dio el tiro de gracia sargento?. Sí, mi coronel.¡Está muerto mi coronel!…puede entrar…(asustado)

Hoy recibí un mail con las fotos de los pies del Che y sus zapatos que calzaba aquel día, la otra cualquier par de zapatos Gucci. Un texto solemne acompaña las fotos, hoy quiero reproducir este homenaje a mi comandante Che Guevara, Che Guevara viejo, Che Guevara niño, mirada café que alienta al hambriento pueblo, boina de luz con que ilumina mis pasos, guía infinito de mi andar sobre esta tierra, ojos que no se cerrarán nunca y que me mirarán siempre desde aquella batea de colegio donde nos das una clase magistral de lo que es ser el hombre nuevo.

TEXTO DE LAS FOTOS:

Las fotos que encabezan este texto son de épocas evidentemente distintas. Unos “zapatos” del 8 de octubre de 1967  y los otros también de octubre pero del año 2009. Unos, los que usó Ernesto Che Guevara cuando fue puesto prisionero por soldados bolivianos y norteamericanos y los otros zapatos los que usan actualmente muchas personas en el mundo que dicen ser revolucionarios.

Jamás había visto fotos del Che tan tristes como estas, inmediatamente se me vino el mundo encima y recordé aquella frase de Alí Primera; “Zapatos de mi conciencia”.

La foto de los zapatos del Che no se conocían hasta que fueron publicadas con el título de “Fotografía para un imprescindible viaje al centro de uno mismo”. Título que debe llamarnos a la reflexión sobre lo que está ocurriendo en este preciso instante en tantas instituciones públicas de nuestro proceso revolucionario. El Che Guevara siempre luchó contra el burocratismo, sin embargo su pensamiento ha quedado para adornar oficinas y crear fachadas de hipócritas que se escudan con butacas de cuero y jugosos sueldos.

Han prostituido su imagen, ni siquiera la han comercializado, pero la han vendido a cambio de los mismos centavos que cobraría un Judas que besando a su Rey le clavaría la lanza en el corazón.

Así andamos, repletos de traidores que andan por allí masacrando sueños. Nosotros esperando una invasión y ya la tenemos adentro, nosotros, esperando una oposición y la tenemos adentro, nosotros, esperando que los disociados nos incendien el país por los cuatro costados y los tenemos adentro.

¿Por qué no quieren ver esta realidad? ¡por qué ocultarla! Mas daño nos hace el silencio servil que lanzar la palabra combativa. Para ese “imprescindible viaje al centro de uno mismo” necesario es mirarnos fijamente en el espejo y hacernos miles interrogantes. Las respuestas las encontraremos en la calle, en lo que hemos hecho para que estos invasores y traidores no sigan matando nuestros sueños. “No es poca cosa” la opinión que hoy recorre por barrios, calles y caseríos. Algo está pasando y algo tiene que pasar, ¡pero tiene que pasar ya! O nos pasará a nosotros por encima dejando todas nuestras esperanzas aplastadas.

Esos zapatos del Che nos deben llevar a la reflexión. Si bien el mismo Che decía que “no se podía hacer revolución en harapos”, tampoco se puede hacer revolución con zapatos de cuero porque se llenan de tierra en los cerros.

O limpiamos las instituciones de tanta basura humana o le cambiamos el nombre a la Revolución. Pegarán entonces otros rostros en sus oficinas y no el del Che… ahí están los posibles rostros que adornarán fachadas; el pueblo los conoce.

¡Vida o muerte!… salvemos la Revolución, es decir, salvemos el mundo!”

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