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En Torno A Saramago y Zubiri


Salvador Juárez

Por Salvador “Chamba” Juárez.(*)

Observador Juvenil/Kaos en la Red.

La ventaja de ser inteligente es que así resulta más fácil

pasar por tonto. Lo contrario es mucho más difícil.”

(Kurt Tuchoslky)

(DESPUÉS DEL GLAMOUR INTELECTO-LITERARIO-FILOSÓFICO

EN EL PAÍS DEL ANANTES CULTURAL)*

Tan feyo que es no tener mucho qué decir cuando se es ilnorante en algún campo específico de la realidad objetiva o del conocimiento, verigracia como decía mi santísima madre, miamá Chus (q. e. p. d.), quien, al no saber leer ni escribir, con su amor y sencillez allanaba su visión de mundo, y ¡vaya qué sabiduría y modo de ser tan tierno y solidario, para ganarse el querer de los suyos y de las gentes de la comarca, que, ¡con qué cariño y respeto la tributaban!; y por ello los alfabetizados o los más letraditos del pueblo ni se fijaban o no consideraban que fuera error eso de verigracia, en lugar de decir verbigracia.

Igual que la Niña Narcisa N., que, cuando iba al fuzgado de paz a algún litigio de sus terrenitos, le decía al administrador de la judicatura:

Pues da el caso, señor fuez: Que yo como dicente de mis derechos vengo ante su digna autoridá, para exponerle que a los mojones de mi pradera los han hecho más para acá del palo’ e pito, y del palo’ e jiote, y que eso no se debe más a que han hecho mal las mediciones; así que, aquí le traigo al Bachiller Pasante en Leyes para que tome cartas en el asunto, pidiéndole a usté, encarecidamente, que se remuevan desde ya los tales Espedictos, y se pongan otros Espedictos.

A lo mejor usted querrá decir, Niña Narcisa, que cambiemos los Edictos, le repreguntaba el juez.

No, no; me refiero a que la falla está en los Espedictos, ¿qué no me entiende, señor fuez?, le reconvenía la Niña Narcisa.

Y entrando en oficios el Bachiller, apuntaba: ―A lo que aquí mi poderdante se refiere, Señor Juez, es que se ejecute otra inspección con nuevos Peritos.

A pues, mis queridos lectores, proviniendo yo de esta aldea, pueblo, villa o ciudad de tan bellísima y entrañable estirpe, cuyo nombre ya de sobra se conoce, ahora por múltiples aspectos que la aquejan, más que por el legendario patadón con la pelota para arriba en los partidos de fútbol, y más que por sus artistas, artesanos y gentes de noble corazón ciudadano. A pues, digo, siendo yo, también por otras causas sociales y de carácter individual, parte de la cultura del anantes, no me atrevería a opinar acerca de la obra de las dos personalidades del humanismo contemporáneo universal que, en junio pasado, hicieron cobrar conciencia de su pensamiento y de su arte en la sociedad salvadoreña. Me estoy refiriendo, claro está, a la obra del filósofo y ensayista español Xavier Zubiri (1898-1983), en torno a la cual se llevó a cabo un extraordinario compartimiento intelectual en la UCA, y en cuyo desarrollo, según se dijo, participaron destacados ponentes internacionales y nacionales en las diversas temáticas. Asimismo me estoy refiriendo a la obra del escritor, pensador y crítico portugués José Saramago (Premio Nobel de  Literatura 1998), que durante los mismos días del evento en torno a Zubiri, estuvo en El Salvador ofreciendo varias actividades de las cuales nos hemos enterado también por la prensa y la TV principalmente.

A no ser por la información tal vez ligera que pueda tener de cada uno de ellos, yo no tendría la osadía ni de estar trazando estas líneas. Por lo que si apunto algo aquí será acerca de sus repercusiones en nosotros, los de la cultura del anantes, y no en el abordaje directo de sus obras. Siendo así que, sí sé del valor que tiene el filósofo Xavier Zubiri en la formación del pensamiento del padre Ignacio Ellacuría, y lo que significa su planteamiento en una tendencia del conocimiento actual. Y, si su enseñanza se transmutó en el espíritu y la verdad que propugnó el padre Ellacuría, junto con sus hermanos jesuitas, mártires y próceres de nuestro pueblo, no me queda sino agradecer, como salvadoreño, al filósofo de tan noble pensamiento humanista que conlleva el compromiso, la práctica, la fe transformadora y la esperanza de liberación .

Y en cuanto al escritor, pensador y crítico José Saramago no podría opinar de él desde su obra literaria, de su mundo reflejado estéticamente y de su técnica creativa. Pues lo conozco más por sus escritos de opinión, y, a través de estos, su posición abierta en contra del imperio y su aliento en pro de la esperanza y de la utopía.  Sin dejar de comentar que, por mi sentimiento fraterno con el pueblo cubano, no vi bien su postura cuando aquellas sus declaraciones fueron utilizadas por los mismos enemigos de Cuba. Y, así, “contundentemente”, fue mi reacción, y la expresé allá al otro lado del mundo, en Suecia, en el 2003, en un acto de solidaridad con el pueblo de José Martí; porque, puesí, según la prensa internacional pro imperialista, “era un Nobel el que se estaba pronunciando en contra de la Revolución”, y esto arreciaba la campaña de más bloqueo y de una posible invasión en otra región del planeta, en nuestro continente.

Mas, aunque no me reprocho por lo que allá en Suecia yo pronuncié, consciente del contexto mundial y regional de aquel momento en que se utilizaban las palabras del Nobel José Saramago, ahora que escucho aquí la forma en que él se expresa de tal actuación, a la par de que manifiesta su admiración y elogio por el desarrollo humano y social cubano, y el amor de su respetable esposa hacia este pueblo, y su ponderación al hecho de que viene de Cuba en donde, según relata, habló previamente para aclarar que no cambiaría ni una sola palabra de lo que aquella vez manifestó, y que esto, sin embargo, demuestra que viene hoy de compartir libremente en Cuba… No sé porqué, digo, al escucharlo y verlo aquí en la televisión me impresionó tánto, como una vez allá por los finales del 70, leyendo los Diálogos entre Ernesto Sábato y Jorge Luis Borges, éste último -aunque de ideología contraria a la de Saramago, definidamente pro imperialista y a quien, de manera muy colegial, por esto mismo yo ya no lo leía-; por un rasgo suyo muy profundo que brotó de entre dichos Diálogos, me impactó tremendamente con un dejo de bandoneón en el arrabal; y en ese momento vi en Borges, ya en su edad avanzada, al hombre cuya vida había entregado de lleno a la creación poética. E internado en su Penumbra sentía con él su poema Límites, y su Invocación a Joyce. Y, no sin dejar de reflexionarlo entre el conflicto de las ideologías, me desgarraba verlo caminar tanteando homéricamente, ayudado del brazo por Sábato. Esta imagen me conmovió intensamente, ya que Sábato me había descrito de la manera más amena y sintetizada, en una de sus novelas, lo que es el anarquismo en su espíritu noble y en su ideal social más elevado. Y, en esa representación de Diálogos, si mal no recuerdo, al final de aquellos debates entre los dos grandes de la literatura argentina, Sábato iba sosteniendo del brazo a Borges, ayudándole a caminar en su penumbra, en la infinita bóveda de su sombra, en el zócalo de la eternidad.

Decía que al escuchar y ver a José Saramago por televisión, cuando explicaba su posición intelectual de beligerancia contra el imperio, su cosmovisión y sensibilidad comunista, su concepción ateísta y su fe histórica como la del cristianismo en sus comienzos, y al responder esa reiterada pregunta sobre su pasada actuación en relación con Cuba; al contemplar con respeto su ponderada labor humanística, un reflejo de su magna conciencia me hace ver en él al hombre cuya vida ha sido dedicada completamente al pensamiento, a la búsqueda de la verdad y al cultivo de la belleza. Y cuando lo siento tratando de hacer más accesible a nuestro nivel de público su mundo creativo, sus principios, sus ideas y teorías, sus puntos de vista y posiciones en ese tratamiento por establecer ecuanimidad entre todo ello, me dije: “¡He ahí al hombre, de cara a sus opiniones! ¡He ahí al pensador enfrentado a su filosofía…”

Y, ya al observar a Saramago como ciudadano del mundo, completamente humano, con los pies en este continente y con su espíritu crítico en este su pueblo salvadoreño, que le agradece que le haya dado su voz para denunciar “la hipocresía e inmoralidad” del sistema que lo oprime, y  por esclarecerle la inexistente democracia con la cual se le engaña en cada juego electoral. En esta parte, pensé: “¡Vaya ve, cómo el ponderado genio artístico de Saramago, el Nobel, aquí le está dando a esa cosa de la metafísica y de la ontología-literaria una forma bien humana y popular, tratando temas civiles y cotidianos!, diciendo que ya la gente no cree en los políticos ni en los partidos dizque democráticos, porque cada dos o cuatro años prometen lo mismo en las elecciones y nunca cumplen.”

¿Y si las elecciones, y los partidos políticos son y hacen eso, quiere decir que la democracia ya se agotó?, le preguntaron. Y Saramago, con cierta sonrisa muy fina que reviste una verdad muy severa, contesta:

¡No, no se puede agotar algo que no existe! Si lo que hay aquí en su país (El Salvador), es una oligarquía y no una democracia; entonces, los partidos obedecen al interés de determinada forma de capital de esa oligarquía… Aquí, entre esta sentencia categórica de Saramago, en silencio pensé: “Esto que está manifestando Saramago, es exactamente lo que plantea Salvador Cayetano Carpio en relación con el parlamento y los partidos burgueses”. Pues Carpio explica en Nuestras montañas son las masas: “En los partidos burgueses hay una convergencia y un convenio entre distintas corrientes y ambiciones de ellos…. Por eso es que manejan tanto el parlamentarismo, la maniobra, el cálculo, el regateo previo a los votos que van a sacar… Si les conviene estar en mayoría en un momento determinado dan su voto con esa mayoría para determinados puestos, determinada influencia… La vida en los partidos burgueses lo que juega fundamentalmente son los intereses de grupos al servicio de la burguesía, con el método del pragmatismo burgués, que es la norma y regla para todas las componendas y cabildeos dentro de estos partidos. Al proletariado y a las otras clases los ven como clientela de votación, clientela del partido, para tener fuerza en las elecciones…”

Ahora me pregunto ¿qué es lo que da ese sentido de ver y juzgar así las cosas, con igual claridad y certeza? Si, en este caso, Saramago lo ve con ojos de pensador, de escritor y filósofo, y lo comunica frontal en sus opiniones y análisis; mientras Cayetano Carpio lo expresa con la visión de dirigente obrero, desde su experiencia organizativa y las luchas en las fábricas y las calles, desde la trinchera como estratega, como el comandante Marcial. Pues, según pienso, esas respuestas que yo encuentro similares con respecto a ese mismo asunto observado, el parlamentarismo y los partidos burgueses, se deben a la ciencia marxista-leninista que sustenta tanto el pensamiento del Nobel Saramago como la cosmovisión del obrero Cayetano Carpio en su lucha. He aquí entonces la teoría y la praxis en sendas posiciones, actividades y niveles. Y ese modo de plantear las cosas es precisamente el desarrollo de dicho conocimiento en su aplicación, con justeza a la realidad, para la verdad y liberación, y no para utilizarlos como herramientas de la perversidad y la felonía, del oportunismo y otras formas de surfear sobre las olas del devenir histórico.

Esto es lo que podría expresar motivado por las repercusiones del suceso cultural Zubiri y Saramago en El Salvador. Lamentando no poder abordar sus obras propiamente, porque, repito, no estoy apto para este respecto. Y creo que es preferible una admisión más de mis limitaciones y no caer en esos vacíos que después lo hacen a uno avergonzarse y decir en las sesiones psicoterapéuticas de Grupo: “¡Tan feyo que es, compañeros, no tener mucho qué decir acerca de un tema que, de tan amplio, le queda a uno bailando!”

A propósito de este querido Grupo, a donde también llegó la ovación, el glamour intelecto-literario-filosófico en torno a Zubiri y Saramago; y en donde, puesí, por el mismo carácter de grupo que trata aspectos ético-espirituales como la sinceridad y la honestidad, tuvimos que ventilar la falta de conocimiento en la generalidad de la población, pero no como estolidez individual o de clase, sino por las condiciones educativas y culturales determinadas históricamente por lo económico-social.

Pero como es nuestro estilo en nuestro compartimiento de Grupo, que reímos muchas veces de lo inconcebible en algunos pasajes de nuestros historiales, igualmente en esta oportunidad gozamos de ciertas intervenciones que no quisieron quedarse atrás en lo que tanto se mencionaba esos días: Zubiri y Saramago. Y así, una noche llegaron a visitarnos Toño Chiricuto y Chepe Mulumba, con sus respectivas pantallas de intelectuales. Chiricuto la regó de entrada, pues, al proclamar desde la Tribuna su nueva tendencia filosófica, dijo que a partir de ahora ya no era marxista sino SIBIRIANO. Y que por esta línea llegaría a conocer a Conste…

Mas el acabose fue el caso de Mulumba, porque, vaya, por lo menos Chiricuto se equivocó por unas milésimas nada más al decir Sibiriano por Zubiriano, y Conste por Comte; pero Mulumba trajo un nombre de cantante de la década del 50 que ni por cerca, pues dijo que en un programa de televisión había visto y oído la entrevista al novelista portugués, el Premio Nobel Tony Camargo. ¿Tony Camargo?… Tanto fue el lapso, o el subliminal fónico repercutido, que el coordinador de la sesión cerrada tuvo que aclararle: ¡José Saramago, compañero, José Saramago!… Y para corregirse y aumentarse y querer cerrar con broche de oro su intervención, dijo Mulumba: “Van a ver compañeros que leeré esta lista de libros que traigo del Premio Nobel: MEMORIAL DEL CONVENTO, EL AÑO DE LA MUERTE DE RICARDO REIS, EL EVANGELIO SEGUN JESUCRISTO, ENSAYO SOBRE LA CEGUERA, ENSAYO SOBRE LA LUCIDEZ y TODOS LOS NOMBRES, para venir a disertarlos el próximo mes. ¡Van a ver que estas maravillas literarias las voy a leer de un tirón en un par de semanas, pues ya tengo computadora y dicen que en internet se lee en un zas!”

Éstas son entonces mis líneas en torno al glamour intelecto-literario-filosófico de esos días. Desde nuestra cultura del anantes por supuesto. Presumir otro tono, academicista, cultista, hubiera sido un plante nomás, como los de Chiricuto y Mulumba…

24 de julio de 2005

……………………………………………………………………………………………

*(Al enterarme de la muerte de José Saramago, el exquisito forjador de una prosa como la de El año de la muerte de Ricardo Reis, novela que no puedo terminar de leer a pesar de llevarla en mi bolso y de quedarme dormido con ella las noches en que leo una o dos de sus páginas, me puse a pensar en algo que escribí despuesito de que él estuviera en El Salvador. Me alegré al encontrar estos apuntes, que los doy a compartir tal como se conservaron.

Ahora hay otros puentes con los diversos mundos, indudablemente; tanto es así que Fernando Pessoa regresa de su muerte a conversar con su heterónomo Ricardo Reis, gracias a la magia de Saramago, y en uno de esos puentes encuentro otra vez a Pessoa, y me impresiona igual que cuando leía su Tabaquería en una Pájara Pinta en los 60. Cómo recuerdo también mi asombro ante El tajo es más bello que el río que corre por mi aldea, y ahora que hallo en Saramago estos versos como parte de un mismo texto poético universal, ya sin escatimar heterónomos, los he asumido límpidamente, de una sola ascendencia mayor.

Otra vez que me quede dormido con la novela sobre mi pecho, no sabré quién es el que conversa conmigo, si Pessoa o Saramago. San Salvador, 28 de junio de 2010).

(*)Salvador “Chamba” Juárez, es un Poeta e Intelectual Salvadoreño Colaborador del Observador Juvenil.

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  1. pawee
    junio 30, 2010 en 6:14 pm

    interesante y amena la técnica de Salvador, para contar cotidianidades sobre interpretaciones filosóficas-oncológicas,semánticas, etc, que se dan en espacios(…donde nos sentimos los macanudos en el saber intelectual y en las demostraciones del “estar actualizado”… por otro lado, reitero la necesidad de LEER MUCHÍSIMO A MARCIAL, LA VIGENCIA DE SU PENSAMIENTO, Y EL PARALELISMO OBLIGADO QUE SE DEBE HACER ENTRE ÉL Y LOS GRANDES PENSADORES CONTEMPORÁNEOS MUERTOS Y VIVOS…( así como lo hace Salvador en este articulum )
    ES MÁS, YO PROPONGO A SAVADOR QUE ESCRIBA SOBRE LA GRANDEZA POÉTICA QUE HAY, EN EL LIBRO TESTIMONIAL:”SECUESTRO Y CAPUCHA”…CARPIO ES UN GRAN POETA:”AHORA SOY UN OBRERO DE ESTA ÉPOCA GRANDIOSA/EN QUE, COMO NUNCA/SE SIENTE EL VIGOROSO LATIDO DE LA HISTORIA QUE AVANZA INCONTENIBLE/EN HOMBROS DE LOS SERES SENCILLOS DE LA TIERRA” (pag.16)…”y entró en los dominios de las sombras”(pag.17)…”tejiendo un rojo petate de huellas alargadas”(pag.20)…y concluyo, como ejemplo, cuando describe “EL AVIÓN”, QUE ES UNA TORTURA SANGUINARIA QUE APLICABAN AL SER HUMANO CAPTURADO: “…para hacer vibrar el cuerpo de la víctima en agonías espantosas”(p+ag.24)

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