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Agustín de Hipona: ¿Asesino de Cristianos o Padre de la Iglesia?


 

Agustín y los Donatistas

Agustín y los Donatistas

Por Martin Ignacio Díaz Velásquez.
Observador Juvenil/Kaos en la Red.

Introducción

La siguiente investigación se centra en el sermón del “Salmo 81: Dios Se Ha Puesto De Pie En La Sinagoga De Los Dioses” , escrito por Agustín de Hipona (354-430 d.C.) como un llamado a la conversión a los donatistas.

En el desarrollo del trabajo se buscará analizar la posición de Agustín ante los donatistas a la luz del sermón del Salmo 81. Se hará hincapié en demostrar que las posturas de Agustín sobre el tema de la violencia han sido utilizadas por las cúpulas de algunas denominaciones cristianas, hasta el día de hoy, para justificarse en el uso de la fuerza para con otras denominaciones y religiones.

La idea principal es mostrar que Agustín justifica la violencia en nombre de Dios, para evitar un mayor sisma en la iglesia primitiva. De este modo llama a los donatistas a una transformación o en el caso de no acceder a su llamado, hacer uso de la fuerza.

El trabajo va a comprender tres grandes divisiones: I. Contexto político y religioso, II. Agustín y Los Donatistas, III El Sermón y La Cacería.

I – Contexto Político – Religioso

En el año 370 D.C. Agustín estudia en Cartago, principalmente retórica y filosofía, donde llevará una vida disipada y comenzará su relación con una amante, al año siguiente tiene lugar la persecución de filósofos paganos (complot de Antioquía).

La relación con su amante probablemente llamada Floria Emilia (aunque Agustín no reveló su nombre en las “Confesiones”) tienen un hijo en el 372 D.C de nombre Adeodato. Agustín se adhiere al maniqueísmo, tras la lectura del Hortensio, de Cicerón. Probable estancia en Tagaste. Inicia persecución del donatismo, que será prohibido el año 376 D.C.

Agustín Se establece en Cartago hacia el 374 D.C., donde creará una escuela en la que impartirá sus enseñanzas (Permanecerá allí hasta el año 383D.C.). Graciano, emperador de la parte occidental del imperio romano del 375 al 383, favorecerá el cristianismo frente al paganismo. Con él, el cristianismo se convertirá en la religión dominante en el imperio, en este intervalo de tiempo los visigodos se convierten al arrianismo, se realiza el Concilio de Roma encabezado por el Papa Dámaso I, y Teodosio I proclama al cristianismo como única religión del imperio (Edicto de Tesalónica).

Se realiza el Concilio de Constantinopla, que supone la ratificación del concilio de Nicea en el 381 D.C. Al finalizar su estadía en Cartago Agustín abandona el maniqueísmo y se traslada a Roma, primero, y luego a Milán, donde enseña retórica. Los discursos de Ambrosio, obispo de Milán, le impresionan y le acercarán al cristianismo. Se interesa por el neoplaonismo de Plotino y lee sus obras, así como las epístolas de San Pablo.

Muere el Papa Dámaso, en el 384 D.C. autor de epigramas con motivos funerarios para los cristianos y el organizador del Concilio de Roma, dos años después de la muerte del Papa, Agustín se convierte al cristianismo. Ese mismo año se establecerá en Casiciaco, cerca de Milán, con su madre, su hijo y algunos amigos, y comienza a escribir sus primeras Epístolas. Se propone llevar una vida ascética, apartada de la disipación de su vida anterior.

De esta época son: Contra Académicos, De Beata Vita, De Ordine, De inmortalitate animae, luego se traslada a Tagaste, donde fundará un monasterio en el que permanecerá hasta el año 391D.C. En este periodo escribe: De libero arbitrio, De vera religione, De quantitate animae, De Magistro, De Musica, De moribus Manichaeorum, De Genesi contra Manichaeos.

Al finalizar sus obras en el 391 D.C. se traslada a Hipona. donde será consagrado sacerdote por el obispo Valerio. Allí fundará otro monasterio y se realiza la primer condena al paganismo.

Del 392 al 394 D.C., el usurpador Eugenio restablecerá el paganismo, pero será derrotado por Teodosio I. En el 396 D.C.: Agustín es nombrado Obispo de Hipona por Valerio, cuatro años más tarde publica las ¨Confesiones¨ y luego en el 403 D.C. se cree que redacta el sermón del Salmo 81.

Para esta época la profunda crisis del imperio romano y las corrientes cristianas que se sublevan al imperio, coincide con la guerra interna luego de los concilios.1

II – Agustín y Los Donatistas

Agustín comenzó su campaña contra los donatistas poco después de ser ordenado como sacerdote en el año 391 D.C. Su salmo popular o “Abecedarium” contra los donatistas tenía la intención de hacer saber a la gente los argumentos presentados por San Optato, quien fuese obispo africano conocido por sus escritos antidonatistas. Tanto San Optato como Agustín tenían la misma finalidad ¨conciliatoria¨. El escrito muestra que la secta donatista fue fundada por traidores, condenada por el papa y el concilio, separada de la Iglesia, causa de división, violencia y derramamiento de sangre; la verdadera Iglesia es aquella cuyas ramas están por toda la tierra argumentaba Agustín.2

Después de que Agustín fuera consagrado obispo en el año 395, llegó a reunirse con algunos de los líderes donatistas, aunque no con su rival Parmeniano. En el año 400 escribió tres libros contra la carta de Parmeniano, refutando sus calumnias y sus argumentos de la Escritura. El principal polemista donatista de ese momento era Petiliano, obispo de Constantina, sucesor del ¨traidor¨ Silvano. Agustín redactó dos libros en respuesta a una carta suya contra la Iglesia, añadiendo un tercer libro para contestar otra carta en la que Petiliano le atacaba a él mismo. Antes de este último libro publicó “De Unitate ecclesiae” alrededor del 403 siendo este año en el que se estima escribió y predico el sermón del Salmo 81: “Dios Se Ha Puesto De Pie En La Sinagoga De Los Dioses¨. Hay que añadir a ellos algunos sermones más y algunas cartas que son verdaderos tratados.3

Los argumentos usados por Agustín contra los donatistas se pueden dividir en tres apartados:

Primero tenemos las pruebas históricas4 de la regularidad de la consagración de Ceciliano, de la inocencia de Félix de Aptonga, de la culpa de los fundadores de la “Iglesia Pura”, el juicio emitido por el papa, concilio y emperador, la verdadera historia de Macario, el bárbaro comportamiento de los donatistas bajo Juliano, la violencia de los circunceliones5 , etc.

Segundo, ¨los argumentos doctrinales¨6: las pruebas del Nuevo y Antiguo Testamento de que la Iglesia es católica, extendida por todo el mundo y necesariamente una y unida. Se apela a la Sede de Roma donde la sucesión de obispos existe ininterrumpidamente desde Pedro mismo.

Agustín toma prestada la lista de papas de Optato, y en su salmo cristaliza el argumento en la famosa frase: “Esa es la roca contra la que las puertas del infierno no prevalecerán”7. Apela a la iglesia oriental, especialmente a las iglesias apostólicas a las que Pedro, Pablo y Juan dirigieron sus epístolas – entonces se puede observar que su argumentación trata de demostrar que la Iglesia no estaba en comunión con los donatistas o viceversa.

La validez del bautismo conferido por los herejes y la impiedad de la repetición del bautismo, son puntos importantes. Todos estos argumentos se encontraban en Optato. Es particular de Agustín la necesidad de defender a Cipriano y la tercera categoría es toda suya.

La tercera división comprende el argumentum ad hominem sacado de la inconsistencia de los propios donatistas: Segundo había perdonado a los traidores; se concedía completa pertenencia a los malhechores como Optatus Gildonianus y los Circunceliones. Ticonio se volvió contra su propio grupo; Maximiano se había separado de Primatus de la misma forma que Mayorino de Ceciliano; los Maximianistas habían sido readmitidos sin ser bautizados de nuevo. Esta forma de argumentación resultó de mucho valor práctico y se estaban produciendo muchas conversiones, sobre todo por las falsas posturas de los donatistas. El concilio de Cartago (septiembre 401) había hecho mucho hincapié esto reclamando información a los magistrados sobre el tratamiento de los Maximianistas.

Este mismo sínodo restauró la regla, que se había abolido hacía tiempo, de que los obispos donatistas y el clero mantuvieran sus rangos si volvían a la Iglesia. El papa Anastasio I escribió al concilio urgiéndole la importancia de la cuestión donatista.

Otro concilio de 403 organizó disputas públicas con los donatistas. Esto hizo que los Circunceliones volvieran de nuevo a la violencia. La vida de Agustín estaba en peligro. Su futuro biógrafo Posidio de Calama fue maltratado e insultado por un grupo dirigido por el sacerdote donatista Crispino. El último obispo que también se llamaba Crispino fue juzgado en Cartago y se le puso una multa de diez libras de oro por hereje aunque la multa fue perdonada por Posidio.

Este el primer caso que se conoce en que un donatista fuera declarado hereje, y en adelante ya se les llamará así. El cruel y horrible tratamiento a Maximiano, obispo de Bagai, es también relatado en detalle por Agustín.8

A principios del 405 el emperador Honorio inducido por los católicos para que renovara las antiguas leyes contra los donatistas. Resultó, pero los circunceliones de Hipona volvieron a la violencia. La carta de Petiliano fue defendida por un gramático llamado Cresconio contra el que Agustín publicó una contestación en cuatro libros. El tercero y cuarto son especialmente importantes porque en ellos arguye desde el tratamiento dado a los Maximianistas por los

donatistas, cita las actas del concilio de Cirta reunido por Segundo y cita otros documentos importantes. Agustín también replicó a un panfleto de Petiliano “De único baptismate9.

III – El Sermón y La Cacería

Para comprender el escrito de Agustín, sin duda le toca al lector comprender al movimiento donatista. Se trata de un movimiento religioso cristiano iniciado en el siglo IV en Numidia (la actual Argelia), que nació como una reacción ante el relajamiento de las costumbres de los fieles. Podría decirse que es la iglesia africana separatista10. Iniciada por Donato, obispo de Cartago, en el norte de África, aseguraba que sólo aquellos sacerdotes cuya vida fuese intachable podían administrar los sacramentos, entre ellos el de la conversión del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo (eucaristía), y que los pecadores no podían ser miembros de la Iglesia. Agustin encabezando la persecución contra este grupo “pidió las máximas penas para los donatistas calificándolos de apóstatas”11.

El salmo 81 es claramente utilizado por Agustín para legitimar la persecución si los donatistas o cualquier ¨hereje o pagano¨ no se convertía, “Agustín de Hipona piensa que lo que restaba del Imperio Romano en su época, era el imperio ‘deseado por Dios’ y, por lo tanto, las acciones guerreras de ‘ese imperio’, eran legítimas.12 Pero todos sabemos hoy, que ese imperio al cual se refería Agustín de Hipona, era fruto precisamente de las acciones que él repudiaba y por las cuales justificaba la guerra y la persecución a los ¨herejes y paganos¨. Es decir, justificaba la guerra apoyando la política romana a la que estaba sujeta la iglesia y la protección de las fronteras del Imperio.

Agustín arremete en su sermón aclarando que si no se convierten o abandonan su postura divisionista o anti-imperial, la iglesia los juzgara ¨Y, si esto te parece poco, también el hacha puede preguntar a tu dios¨13. Utilizar el ¨hacha¨ contra los ‘bárbaros’ que sufren, según el, porque se han hecho mortales por su propia voluntad.

Dios quiere que Su pueblo no piense en la guerra como un mecanismo humano posible, porque lo que siempre está en juego en las guerras de poder, es el egoísmo y la codicia de unos pocos, la

muerte física y espiritual de muchos, y el establecimiento de cadenas de odio que siguen a los pueblos por los siglos de los siglos.

La justificación de Agustín al uso de la violencia no solo fue utilizado en contra de los donatistas sino durante toda la historia, uno de los puntos interesantes en el sermón es la comparación que hace con los judíos, podríamos decir por ello que el espíritu antisemita dentro de la jerarquía de la iglesia era aceptado.

No es de extrañar que la inquisición lo calificara como uno de sus Generales14

Agustín va subiendo de intensidad al avanzar su sermón, pero inicia con un llamado a la conversión un poco amigable al decir “Gestionamos la mortalidad, toleramos la debilidad, aguardamos la divinidad…la verdad divina no sólo ha prometido también que seremos dioses…Y ahora tenemos esto por fe y la esperanza nos lo reserva; en cierto tiempo aparecerá. Se gozaran quienes, sin que aquello aparezca han creído ahora; quienes, en cambio, mientras no aparece no han querido creer, cuando aparezca serán confundidos.”15 Este llamado es una advertencia a los que son sospechosos de dudar de la fe y un llamado de conversión para aquellos que no forman parte de la Iglesia oficial.

“Y porque todo el que hace es, sí, mejor que aquel a quien hace, ved ya a que dioses adoran los paganos y a Dios adoráis vosotros. Adoráis al Dios que os hace dioses; esos, en cambio, adoran a dioses por cuya hechura y adoración pierden ellos ser hechos dioses: haciendo dioses se caen del verdadero…Quien hace un falso dios ofende al verdadero y hace una realidad impotente¨16Asegura Agustín aumentando el tono de su sermón, dejando en claro que los que permanecen fuera de la fe y adoran a Dios de una forma distinta herética para su forma de ver.

En un éxtasis casi sádico Agustín plantea “¿Que sucedería si le preguntase? Mira: no pregunta la voz al alma, sino los ojos a la forma. Mi mirada pregunta a la figura y materia de esa madera. Y, para que quizá no se engañe la mirada mortal, pregunta también mi tacto. Y, si esto te parece poco, también el hacha puede preguntar a tu dios, esa madera que ha hecho mi Dios. Sin voz suya, pero más fidedigno que tu voz, en todas estas preguntas responderá que el es madera a mi servicio”17 la imagen del hacha simboliza claramente la hoja purificadora y justa de la iglesia y hace alucion a como define la ¨Guerra Justa¨18

IV – El Dios Verdadero y Otros Dioses

La mística siente la atracción de Dios, y de ahí una aspiración vehemente a que Dios se ha puesto de pie en la congregación o sinagoga de los dioses, para Agustín la presencia del ¨verdadero¨ Dios provoca una tensión casi insostenible de la voluntad, porque su presencia es para discernir a los dioses creados a partir de su creación, la fuerza de esta imagen irrumpe claramente confrontando los límites de la naturaleza humana, hiriendo el alma y el corazón con un decaimiento desintegrador entre el padre y sus hijos. Agustín cae en éxtasis al aclarar que la iglesia adora al Dios que los hace dioses y ellos, los ¨infieles o separatistas¨ adoran a dioses por cuya hechura y adoración pierden ellos mismos de ser dioses.19

Así lo expresa en su escrito, pudiendo notar los fuertes conflictos internos de la iglesia, analizando un poco el contexto y la vida de Agustín particularmente podríamos notar que de cobrar fuerza movimientos como el donatista, el seria gravemente afectado, pues seria por mucho sospecho de traición a la fe y por ende hubiera perdido su posición privilegiada en las estructuras de la Iglesia. Es por esa razón que podríamos decir, que más que una convicción de fe y justicia, su inspiración era la auto-protección a sus privilegios dentro de las estructuras jerárquica, un asunto personal y no de ¨pura fe¨.

  Conclusión

En este trabajo se ha podido demostrar como el contexto social y religioso influyó en el sermón de Agutín de Hipona, como su vivencia dentro de otros movimientos religiosos, su escala de poder luego dentro de la jerarquía de la iglesia llevaron a que experimente a Dios casi de una forma privativa, expresándolo en sus escrito, convirtiéndose no solo en uno de los ¨padres de la iglesia¨ sino en uno de los generales de la futura inquisición.

Seguramente esta elección de vida, esta ideología plasmada en su sermón fue para Agustín un eslabón primordial para unirse y proteger a todas las estructuras eclesiales e imperiales y justificar las condenas que sufrían los que se sublevaban contra las estructuras de poder. Estructuras de las cuales el se apropió empuñando la Biblia y señalándolos con una espada a los ¨traidores¨; aun así es importante señalar que su legado marcó la historia de la iglesia en todo sentido.

Si hoy somos capaces de descubrir y explorar esa experiencia de Dios, que llevó a una persona como Agustín, un ¨santo¨ para algunos o un ¨asesino¨ para otros, y encontrar la realidad de como se tergiversó la palabra de Dios y cómo hasta el día de hoy se justifica en muchos sentidos la violencia en nombre de Dios, y desde el Cristianismo, a partir de las acciones e ideas de un hombre ¨santo¨, si descubriéramos eso, podríamos tener a partir de ello una nueva experiencia con Dios y seria un paso más hacia la unión no sólo de los Cristianos.

Todas estas razones hablan de la justificación activa y creativa de la violencia para proteger los intereses de las estructuras establecidas, que también hoy en día se utilizan y que podríamos cambiar.

Sin duda este escrito, como otros escritos de la época han dejado una huella, una puerta abierta para investigar, aprender y comprender como fue el oscuro, sangriento y corrupto nacimiento de la iglesia que hoy amamos con tanto orgullo, y cuáles eran los sufrimientos y penas de los que se resistieron a seguir este estatus quo, y la instrumentalización de Dios por el Imperio y la Iglesia.

Bibliografía

Fuente primaria:

  • HIPONA, Agustin de, ¨Del Salmo 81: Dios se ha puesto de pie en la sinagoga de los dioses¨, Sermones Inéditos de San Agustín Para La Conversión, en: Revista Agustiniana, Vol. 40, No. 121, 1999.

  • 1FLETCHER, John y Ropero, Alfonso, Historia General del Cristianismo, CLIE, Barcelona, 2008. p.74

2Hamman, A.G. Santo Agostinho e seu tempo, Sao Paulo: Paulinas 1989, p.139

3Fletcher, John y Ropero, Alfonso, Historia General del Cristianismo, CLIE, Barcelona, 2008, p.76

4 The Catholic Encyclopedia,Volume I Copyright © 1907, p. 785

5 Circumceliones: Ala fanática del donatismo. De Nelson, Wilton, Diccionario de Historia de la Iglesia, Caribe, Miami, 1989, p. 237

6 Idem.

7The Catholic Encyclopedia,Volume I Copyright © 1907,   p. 786

  • 8HAMMAN, A.G., Santo Agostinho e seu tempo, Sao Paulo, Paulinas, 1989. p.145
  • 9″Vida de San Agustín de Hipona”, en: Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA. http://ec.aciprensa.com/v/vidaagustin.htm. 1999.

10Nelson, Wilton, Diccionario de Historia de la Iglesia, Caribe, Miami, 1989, p 356

11 Deschner, K.H. Historia criminal del cristianismo, vol. II, en: http://www.filestube.com/d/deschner

12 ¿Guerras Justas? – Renato Sukno, véase Hipótesis p.3 http://www.elobservatodo.cl/admin/render/noticia/6715

  • 13HIPONA, Agustin de, ¨Del Salmo 81: Dios se ha puesto de pie en la sinagoga de los dioses¨, Sermones Inéditos de San Agustín Para La Conversión, en: Revista Agustiniana, Vol. 40, No. 121, 1999. p.360

14Vila, Samuel. Historia de la Inquisición y la Reforma en España. Madrid, Clie, 1977, de: www.nuevoamaneceronline.com/ ebooks/inquisicion.pdf

15HIPONA, Agustin de, ¨Del Salmo 81: Dios se ha puesto de pie en la sinagoga de los dioses¨, Sermones Inéditos de San Agustín Para La Conversión, en: Revista Agustiniana, Vol. 40, No. 121, 1999. p.355-356

16Idem p.358

17Idem p.360

  • 18HIPONA, Agustin de, Confesiones, Editorial Paulinas, Buenos Aires,1986. p.178

19HIPONA, Agustin de, ¨Del Salmo 81: Dios se ha puesto de pie en la sinagoga de los dioses¨, Sermones Inéditos de San Agustín Para La Conversión, en: Revista Agustiniana, Vol. 40, No. 121, 1999. p.358

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  1. edwin
    noviembre 25, 2011 a las 2:57 am

    En este artículo se ignora TOTALMENTE las masacres cometidas por los donatistas a lo largo de 90 años contra los católicos, la tolerancia de la Iglesia Católica hacia ellos durante todo este periodo, hasta que no les quedó más remedio que pedir al estado la directa intervención armada contra los donatistas. Una legítima defensa contra una secta que masacraba -comenzando por sus obispos, que intervenían en primer plano en el origen de estas masacres, es decir, se encontraban presentes y mandaban como generales de guerra en las mismas. Con ellos, los demás obispos donatistas, en vez de excomulgarlos, se hacían de la vista larga. Así se hacían partícipes de sus crímenes. Veamos quiénes, pues, son los asesinos y quiénes los inocentes.
    Por otra parte, la historia del donatismo muestra que son ambiguos en todas sus decisiones, desde su relación con el estado y su relación con los cristianos: son los que piden a Constantino directamente -al menos dos o tres veces- que aprueben a Donato como el obispo católico de Cartago -cosa que se hace solo recibiendo las “cartas de comunión” de las Iglesia Madre- y después de haber recibido sentencia contraria, se atreven a decir “¿Qué tiene que ver el Imperio con la Iglesia?” Son los mismos que aplauden y escriben cartas alabando a Juliano el Apóstata porque les hace regresar a la Numidia – con la intención de dividir la Iglesia y restablecer el culto a los dioses paganos ya que fue él quien volvió a instalar el paganismo como religión oficial, aunque fuera solo por poco tiempo (361-363), ya que murió pronto.
    Lo mismo acontece con la cuestión del rebautismo: lo imponen a los católicos (inicios del cisma 311), luego deciden no imponerlo (337) para luego volverlo a imponer (362), añadiendo esta vez el rencor contra los católicos, consolidando su unión al terror de los “circuncilliones” (346) que, con garrote en mano, gritaban “Deo laudes”. Asesinatos, masacres, robos, violaciones…. ¡nadie vivía seguro en Africa!!! Después de 50 años de harta paciencia católica, no podían seguir impunes los que justificaban la anarquía con un falso fervor religioso. ¡Hasta habían atacado a obispos católicos y los habían torturado, y a algunos los asesinaron sea en el cuerpo o en el espíritu con las calumnias levantadas basados simplemente en rumores! ¿Cuántas veces decidieron asesinar a Agustín y -providencialmente- no lo lograron?
    Podría seguir, pero no es un tratado científico, y me faltan las notas. El contexto histórico de este artículo debe ser NOTABLEMENTE ampliado por las informaciones que nos ofrecen las fuentes fidedignas de la época. Es muy fácil, un buen libro por donde comenzar es el clásico de W.H.F Frend, The Donatist Church.
    En caridad y por amor a la verdad

    Edwin

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